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Suiza 2009: pequeño resumen del viaje

25 julio, 2009

Teresa y yo, recién llegados a Allschwill, en casa de Thomas y Merce

Teresa y yo, en casa de Thomas y Merce

Ya volvimos de Suiza. El otro día nos levantábamos en Basilea, a las cinco de la tarde nos estábamos bañando en Málaga y a las diez de la noche ya estaba cenando a las orillas del Guadalquivir.

Ha sido un viaje estupendo, con muchísimos sitios visitados y con muchísimas fotos hechas en el país helvético. Me traigo de allí muy buenas sensaciones, como lo limpio de las ciudades, el respeto de la gente por las normas de circulación, los tranvías por las calles como si fueran autobuses, los paisajes naturales tan maravillosos, el lago de Zúrich, el Rhin a su paso por Basilea, la belleza de Colmar, el glaciar que hay en Interlaken, el rösti, los brezels, la cerveza, el quiche lorrain y la enorme hospitalidad y generosidad de Tomás y Merce, los tíos de Tere.

Los primeros días los pasamos en Allschwil, junto a Basilea, que es donde tienen la casa y desde allí bajábamos a la ciudad a conocerla y ver sus maravillosas calles. Es preciosa la plaza del ayuntamiento, el propio ayuntamiento, los puentes sobre el caudaloso Rhin, la catedral, los pequeños botes que cruzan de un lado a otro del río mediante una cuerda… Basilea es muy bonita.

Txema, en un campo de maiz

Txema, en un campo de maiz

Otro día estuvimos en Zúrich, una de las ciudades más caras en las que he estado en toda mi vida. Eso sí, la parte del lago es una auténtica preciosidad. Llegamos en tren por la mañana y pasamos el día allí, y la verdad es que la experiencia mereció la pena. Lástima que te cobren hasta por mear en los sitios públicos y que no exista la más mínima posibilidad de hacer tus necesidades básicas sin tener que soltar como mínimo un par de francos.

Por lo demás, una ciudad bonita de la que brota agua mineral de las fuentes por la calle y que es digna de conocerse si se va a Suiza.

Teresa, en Zürich

Teresa, en Zürich

Además, también estuvimos en un pueblecito francés llamado Colmar que es realmente precioso. Es un sitio sacado de un cuento y puesto en el mundo real, donde todas las calles son dignas de fotografiarse y hacer postales con ellas. Además, tienen unos pequeños canales por la ciudad por los que se puede hacer un estupendo paseo en canoa que te deja enamorado del lugar. Un sitio imprescindible, a menos de una hora en coche de Basilea.

Por último, también visitamos Interlaken. Una pequeña ciudad muy coqueta situada estratégicamente entre dos lagos y dos montañas con glaciares, al pie de los Alpes. Un espectáculo visual para los amantes de la naturaleza. Allí, el agua baja por los ríos directamente desde el glaciar en las montañas con un color turquesa realmente precioso, que dan ganas de meterse y bañarse porque tiene incluso mejor pinta que cualquier piscina del mundo.

Interlaken

Interlaken

En definitiva, un viaje estupendo y precioso que habría que completar alguna vez yendo a otros sitios de Suiza que no hemos visitado, pero en invierno, que tiene que ser ya algo totalmente diferente.

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4 comentarios leave one →
  1. Noz permalink
    28 julio, 2009 09:18

    Que tal? aun trabajas en orange?

  2. 31 julio, 2009 01:09

    Eeeeeh…. no.

  3. 1 agosto, 2009 17:20

    La envidia me corroe 🙂 , ya veo que os lo habéis pasado muy bien jeje

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